sábado, 7 de mayo de 2016

NUESTROS APRENDIZAJES



¿Qué conocimientos tenemos sobre el Síndrome de Asperger y que creencias están implantadas en nuestras mentes sobre las personas diagnosticadas con éste Síndrome?; ¿Qué sentimos y qué nivel de empatía tenemos hacia ellas?; ¿Cómo nos comportamos, actuamos y que habilidades somos capaces de desarrollar con estas personas?

Cuando comenzamos este proceso de análisis y aprendizajes sobre nuestras competencias relacionales, de manera individual expresábamos casi todas las componentes del grupo, que creíamos ser personas muy inclusivas. Cuando decimos inclusivas, es porque pensábamos que nuestros conocimientos, creencias, sentimientos, habilidades y actitudes estaban a la altura de las circunstancias; creíamos ser las mejores personas del mundo, todo conocimiento, capaces de escuchar, comprender, actuar y empatizar con la diversidad de colectivos existentes en nuestra sociedad, incluidos por supuesto, los grupos minoritarios de personas que presentan alguna discapacidad o pertenecientes a diferentes culturas, razas, etnias,  etc., pero durante este proceso, hemos podido ver que  todas presentábamos alguna carencia que nos hacía estar equivocadas, bien en conocimientos, en creencias, en actitudes, etc.
En nuestro proceso de aprendizaje, hemos trabajado en espacios de relación de manera circular, es decir, interaccionando con el colectivo que nos ocupa, desde el reconocimiento y el respeto. Creemos, muy importante entender que las diferencias forman parte de nuestras vidas, y que el hecho de ser todos diferentes nos enriquece; para ello, hemos ampliado nuestros conocimientos, analizado nuestras creencias en relación a esos conocimientos nuevos adquiridos, hemos revisado nuestros sentimientos, miedos, prejuicios y como actuamos, para así poder adaptar nuestra conducta, de manera que favorezca una comunicación apropiada y efectiva.
Todas creíamos que nuestro punto de partida era el adecuado, en cuanto a conocimientos, creencias, habilidades, actitudes, emociones, etc., pero, tras este proceso de reconocimiento y adquisición de nuevos conocimientos, hemos visto que no era así. Muchos de estos conocimientos y creencias que pretendíamos nuestros, nos han sido impuestos de forma indirecta, por otras personas o por la sociedad en la que vivimos, de manera consciente o inconsciente, haciéndonos fijar la mirada en nosotras y no en los otros; por ello, ahora sabemos que es necesario formarnos para adquirir mayores conocimientos sobre las personas y colectivos con las que nos relacionamos.
En cuanto a nuestras emociones y sentimientos, después de reconocernos, sabemos que debemos mirar a los demás desde el respeto, sin juzgar a las otras personas y siendo sensibles a las necesidades del otro, sin sentir  miedo a interaccionar con ellos y desarrollando nuestra capacidad empática hacia todos los colectivos de la sociedad.
Por supuesto, hemos analizado nuestros comportamientos y actitudes. En nuestras vidas, en contextos muy diversos, aflora en muchas ocasiones una disonancia cognitiva, es decir, una lucha entre lo que queremos hacer y lo que hacemos;  ahora sabemos que ambas debemos trabajarlas con nosotras mismas, pues son algo que llevamos puesto y que tenemos dentro de cada una de nosotras, no se adquieren. Tenemos que trabajar para conseguir adaptarnos a los diferentes contextos y situaciones, de manera positiva, para poder responder de manera apropiada y efectiva, desarrollando habilidades adecuadas a cada situación.
A lo largo de este proceso de aprendizaje, nos hemos revisado en una espiral de acción-reflexión-acción; es decir,  primero hemos empezado a conocernos a nosotras mismas y a saber quiénes somos, dejando nuestros miedos a un lado; después hemos reflexionado sobre todo ello y seguidamente hemos intentado actuar de manera consecuente y positiva ante lo reflexionado.

Hemos aprendido que podemos tener unos pensamientos o creencias sobre cualquier colectivo que afloran en el momento de encontrarnos cara a cara, en igualdad; esos pensamientos y creencias nos condicionan consciente o inconscientemente en el momento que decidamos actuar, es por ello, que no sabremos cuál será nuestra conducta hasta que nos encontremos en dicha situación. Toda esta formación e información que hemos obtenido interaccionando con ellos, nos ha hecho cambiar muchos de nuestros pensamientos y creencias, así como derribar prejuicios y estereotipos que habitaban en nosotras; pero para aprender lo que hemos aprendido, para conocer la verdadera realidad, para abrir nuestras mentes, ha sido crucial la relación directa con personas con Síndrome de Asperger, sus familias y asociaciones, a los que damos las gracias por abrirnos sus puertas para poder entrar y formar parte de ellos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario