lunes, 25 de abril de 2016

¨PENSANDO DESDE MUY ADENTRO¨ LEONARDO

Testimonio de Leonardo: "Pensando desde muy adentro"


Leonardo, un hombre con Síndrome de Asperger, relata un breve, pero intenso, paso por su vida. Nos sirve para darnos cuenta de que no debemos etiquetar a estas personas por el simple hecho de que tengan este trastorno. Nos transmite mucha fuerza y fortaleza. 

Enlace al artículo:



EL CEREBRO DE HUGO. RTVE

Video sobre Síndrome de Asperger: "El cerebro de Hugo"

El día 2 de abril (Día Mundial de Concienciación del Autismo), se retransmitió en RTVE a la carta un documental que trataba de Hugo, un niño con Asperger.  En el video nos muestra como sería el camino de un niño con autismo desde su nacimiento hasta la edad adulta. 

Enlace del video:

https://www.youtube.com/watch?v=bvoRtOTuH6c 


miércoles, 20 de abril de 2016

TEMPLE GRANDIN

Conferencia: "Temple Grandin en Chile". 

Temple Grandin, mujer con autismo, muestra su experiencia en primera persona desde los 3 años, además de transmitir una idea fundamental: no es bueno encasillar a los niños con autismo, como puede ver en su propia experiencia. Hay que descubrir lo que puede hacer el niño o niña. No podemos decir que ellos y ellas no llegarán a ninguna parte.



EN PRIMERA PERSONA, EL PAÍS

Artículo del periódico "El País": Tengo 34 años y hace 3 me diagnosticaron autismo¨ y ¨Mi hermanito de la luna¨

Se trata de un artículo del periódico ¨El País¨, donde nos cuentan la experiencia de un adulto, en primera persona, sobre su diagnóstico clínico como persona con autismo. Además, en esta misma página web, podemos ver un vídeo donde se describe, desde el nacimiento, la vida de un niño/a con autismo. Ambos documentos tiene el fin de concienciar a la sociedad, y sobre todo, al profesorado, con la necesidad de una mayor profesionalización.

Enlace a la web: 

EXPERIMENTAR EL AUTISMO EN PRIMERA PERSONA

Video sobre autismo: ¨Experimentar el autismo en primera persona ahora es posible¨

Este vídeo resume la vida de una adolescente, Carly Fleischmann, de 19 años, que fue diagnosticada de autismo, apraxia y Trastorno Obsesivo Compulsivo cuando era niña. Sin embargo, su incapacidad para hablar no debería llevarte a engaños. Ella ha encontrado la forma de sacar a la luz su voz interior y ayudarnos a entender cómo vive una persona que padece autismo. El vídeo está basado en un extracto del libro que ha conseguido escribir con ayuda de su padre.



Enlace del video: 


FOLLETO DIVULGATIVO

Folleto o tríptico divulgativo:

Se trata de un tríptico informativo acerca del Trastorno del Espectro Autista (TEA), en especial, se hace referencia a Autismo y Asperger. Con éste, podemos ver cómo son estas personas y también aquellos errores a la hora de hablar de dichas patologías. Por último, enlazamos aquellas asociaciones de Málaga donde encontramos adultos y niños con TEA, así como su dirección y teléfono.



¿Quién soy o quién creo que soy? ¿Cómo siento y pienso acerca del TEA? ¿Cómo actúo o creo que me comportaría con este colectivo?

Primeramente, veo necesario explicar porqué hemos elegido este tema. En la lluvia de ideas que se realizó en clase, se nombraron diversos temas. Unos correspondían a la diversidad funcional y otros a la diversidad sociocultural. Respecto a la diversidad funcional se comentaron algunos como: problemas de audición, ceguera, altas capacidades, etc. Por otro lado, y refiriéndonos a la diversidad sociocultural se mencionaron otros como: pobreza y marginación, inmigración, adopción, maltrato, etc.
Sin embargo, nosotras decidimos elegir un tema de diversidad funcional que no estaba en la lista: Trastorno del Espectro Autista. Pienso que este trastorno está a la orden del día, pero muchas personas no han podido tener contacto con ellos y ellas. Además, de hablar del Trastorno del Espectro Autista, nos centramos en el Síndrome de Asperger. 

Adentrándome en el tema, voy a reconocerme en lo que sé. Gracias a mi profesión como educadora infantil, observé a un niño que tenía mucha actividad motora repetitiva, lo que llamamos esterotipias. Asimismo, contemplé que no se relacionaba con sus demás compañeros, tenía bastantes rabietas, no respondía a su nombre y no mantenía contacto ocular. Sabía que algo no iba bien y por ello intenté hablar con los padres para ver cómo era en casa. Tras el paso de unos meses, seguía igual y decidí recomendarles a los padres el servicio de Atención Temprana. Gracias a ello, pudimos ir trabajando a la vez y poco a poco se fue notando el cambio. Era fundamental el contacto con los padres y con la persona que estaba trabajando en el centro con este niño. Desde otro punto de vista, en el Prácticum III.2 he podido mantener contacto con un niño con autismo y otro con asperger. La intervención con estos niños se basó en estructurarle el aprendizaje usando multitud de estrategias visuales para orientarlos. El alumno con asperger llevaba pictogramas para la recogida del material. Gracias a estas dos experiencias, he podido saber más de este colectivo.

Por consiguiente, siempre he tenido una actitud inclusiva con estos niños y he intentado que participaran en todas las actividades, adaptando metodología, proceso de enseñanza - aprendizaje, etc. No he tenido ningún tipo de prejuicio ni estereotipo en ningún momento. Siempre he pensado que ellos pueden conseguir lo que se propongan, solamente hay que ofrecerles una pequeña ayuda para que puedan continuar su viaje. No obstante, pienso que nunca dejamos de aprender y que quedan muchas experiencias de las que podré enriquecerme junto a ellos y así, podremos progresar conjuntamente.

Ana Belén Verdejo Lara

                                                                                                              

martes, 19 de abril de 2016

MIS COMPETENCIAS RELACIONALES: SÍNDROME DE ASPERGER

Siempre me ha parecido fascinante poder ayudar a personas con dificultades; lo habitual era que fuese la defensora, la que escuchaba a los demás, la que intentaba facilitar las cosas o la que colaboraba en la búsqueda de soluciones. Con el paso del tiempo, reconozco que no eran quizás soluciones muy brillantes, ni ideas geniales, pero sí que me reconozco la importancia que tenía escuchar o simplemente estar con esas personas, aunque no supiese realmente ayudarlas en sus verdaderos problemas, mis sentimientos eran de satisfacción por el desempeño realizado. Esta idea mía de ayuda, se fue consolidando conforme crecía. Mi idea de ser profesora de Educación Especial me rondaba siempre la cabeza, y sinceramente, nunca había estado al lado de niños con discapacidades o dificultades, pero ahí estaban esos deseos. Por suerte he podido realizar ese sueño, al menos iniciar el camino, aprendiendo cosas para poder intervenir con ellos. Reconozco que aún me queda mucho por aprender, tanto a nivel de conocimiento y habilidades. En cuanto a la actitud, valores y emociones, creo que me reconozco con ganas, fuerza y valentía para afrontarlo y algo que considero muy importante, empatizar con estas personas y sus dificultades.

Actualmente puedo hablar de mi falta de conocimientos para poder abordar muchas situaciones que puedan presentarse y atenderlas con la debida profesionalidad; puedo también hablar de cómo he actuado con niños con dificultades y alguna discapacidad, y me siento bastante satisfecha de la forma en la que he reaccionado ante ello.  El miedo era enorme, puesto que piensas que eres capaz y vas a poder, pero cuando te enfrentas a la realidad, ves la multitud de carencias que tienes y la importancia de no estar bien formado para poder hacer más. Debemos escuchar, comprender, conocer y saber de la persona o personas, con las que vamos a interaccionar.  Por ello es tan importante una buena formación docente. La formación y el crecimiento individual-personal están íntimamente ligados a la formación y crecimiento profesional. El conocimiento se puede adquirir formándonos, se adquiere; pero las emociones y las actitudes debemos trabajarlas con nosotros mismos, pues las llevamos puestas. Las emociones son subjetivas y se crea una lucha entre lo que quieres hacer y lo que haces, esto es, disonancia cognitiva.

En cuanto a las emociones, nos intentan enseñar que debemos ser inclusivos, que debemos tratar a todos por igual y con equidad, respetando y atendiendo las dificultades de todos en la medida de sus necesidades y capacidades. La teoría es muy bonita, pero cuando te enfrentas en el aula a ello, te hundes en un abismo. Ves como sin querer, discriminas, eres racista y tiendes a ir a lo fácil, sale al exterior lo que verdaderamente sientes, la máscara social que todos nos ponemos para ser considerados por la sociedad como buenos ciudadanos, cae a tierra.  He de reconocer que el esfuerzo que hay que hacer es muy grande, para poder ser equitativo y justo, con todos los niños y niñas del aula, al igual que con sus familias, compañeros, en definitiva con toda la comunidad educativa. Es importante conocernos para poder llegar a dar a cada uno lo que necesita, sin prejuicios y sin falsas expectativas. En tu interior se desarrolla una lucha entre conocimientos, emociones, valores y actitudes. Todo ello va interrelacionado, cada cosa de forma individual no nos sirve para llegar a ser inclusivos, ni para poder ayudar en esta ardua labor.

En mi teoría no entraba el concepto de racismo, segregación  ni discriminación. Pero cuando llegas al aula y estas con estos niños, ves que el planteamiento se te viene abajo. Descubres que si eres racista, que sí discriminas, marcas expectativas a algunos alumnos y segregas de manera inconsciente; y en ese momento te planteas: ¿qué me está pasando?; ¿porqué actúo de esta manera?; ¿cómo lo hago?; ¿cómo hacer que todos los niños sean atendidos por igual, cuando hay algunos que necesitan mucho más? Todo esto entra en batalla con lo que tú quieres hacer, que es todo lo contrario. Quieres que exista una verdadera inclusión, quieres como docente que todos tengan igualdad de derecho y las mismas oportunidades, y te das cuenta que necesitas innovar, cambiar tus actitudes, es decir, necesitas revisar tus creencias en una espiral de acción-reflexión-acción.

Para este trabajo me he reconocido a mí mismas, he visto mis logros y mis carencias, he realizado mi propuesta personal para cambiar actitudes y enfrentarme de una manera real a la situación, desarrollando habilidades, conocimiento y poniendo mis sentimientos y emociones a disposición de ello y actuando de la mejor manera posible, siempre en crecimiento positivo para llegar a alcanzar la meta de la inclusión, aunque esa meta, siempre seguirá subiendo y será inalcanzable. Siempre habrá mucho más que podamos hacer.



Mª José Nogueras Ruíz
¿QUIÉN SOY O QUIÉN CREO QUE SOY? ¿CÓMO ACTÚO O CÓMO CREO QUE ACTUARÍA RESPECTO AL COLECTIVO DEL ESPECTRO AUTISTA?

Antes de comenzar con el fundamento en sí que requiere nuestro trabajo práctico, creo necesario reconocerme a mí misma respecto a este colectivo, el cual ha elegido mi propio grupo. ¿Cómo soy, qué pienso, cómo actúo, o cómo creo que me comportaría con personas con autismo o asperger?

En primer lugar me gustaría destacar por qué considero que entre todas mis compañeras del grupo hemos llegado a la conclusión de elegir esta temática para abordar nuestro trabajo. Creo que, a la hora de ponernos de acuerdo, y entre los temas que se daban a elegir, nos llamaban la atención algunos de ellos, pero sabíamos que ya iban a ser elegidos por otros grupos de clase. Por lo tanto, optamos por la idea de elegir otro tema que no estuviese en la lista, llegando a la conclusión de que haríamos nuestro trabajo sobre el espectro autista abarcando autismo y asperger. Cogimos este tema por el simple hecho de que se trata del colectivo del cual tenemos más información y con el cual hemos podido convivir en los colegios con más frecuencia.

Por consiguiente, como vengo comentando en todas las prácticas ya realizadas y las que nos quedan por conocer (Parálisis Cerebral, LGTB, Síndrome de Down y Gitanos), lo primero a tener en cuenta sería el tipo de relación que haya podido tener con personas con esta necesidad educativa especial (autismo o asperger). En este caso, a pesar de ser uno de los trastornos que más se mencionan en el transcurso de los cuatro años de carrera, debo comentar que, en los diversos períodos de prácticas, he tenido muy escasas oportunidades de convivir con alumnado del espectro autista; solo tuve la ocasión de conocer a un alumno de 1º de Primaria en el Practicum 3.1., con el cual no tuve la suerte de mantener contacto diariamente, solo ocasionalmente, cuando la situación lo requería y la profesora necesitaba de ayuda externa.

Por otro lado, es cierto que conozco, aunque no lo vea a menudo, a un muchacho de 26 años con autismo, con el cual tengo una relación muy buena, y con el que he comprobado que tener autismo no es un problema, sino una cualidad más de la persona. Se trata de un hombre que puede comunicarse eficazmente con todas las personas que lo rodean, una persona abierta a la sociedad y sobre todo, educada en valores como el respeto, aspecto que resulta muy importante para este colectivo.

Como ocurre con esta persona, es muy importante que, además de los especialistas en el centro o los docentes de clase, este alumno debe ser educado en casa, como todos sus compañeros. Pero cuando digo esto, me refiero a que estos alumnos con autismo requieren de una atención especial por parte de la familia, la cual se encarga de una gran evolución del alumno que, junto con el centro, fomenten el desarrollo y la autonomía de estas personas.

Una vez comentado esto, y desde mi escasa experiencia, es cierto que me considero una persona muy inclusiva, una persona que considera que todas las situaciones, en clase, son posibles, sobre todo, si las cogemos con ímpetu y con entusiasmo. Para ello, es más que necesaria la vocación por parte del profesorado, el cual debe luchar con que esto llegue a ser posible. Por ello, me considero una persona a la que le gusta hacer hincapié en las cualidades positivas que tenemos todas las personas, valorando como positivas todas aquellas diferencias que podamos notar entre los demás. Así considero que las diferencias forman parte de nuestra propia vida y que, ante todo, debemos agradecer a la vida el hecho de no habernos hecho a todos iguales, sino diferentes. Pero para que todo esto no llegue a condicionarnos, tenemos que comenzar por cambiar nuestra propia mirada, nuestro interior.

Nunca sabemos cuánto podemos aprender de un compañero que, resulta ser que tiene autismo. Tampoco sabemos lo bien que nos puede hacer tener amigos con distinto color de piel, ojos, culturas, etc. Sin más, juzgar a una persona por cómo es o por las cosas que puede llegar a hacer, no define quién es esa persona, sino quién eres tú.



ARANTXA LLAMAS POSTIGO