miércoles, 20 de abril de 2016

¿Quién soy o quién creo que soy? ¿Cómo siento y pienso acerca del TEA? ¿Cómo actúo o creo que me comportaría con este colectivo?

Primeramente, veo necesario explicar porqué hemos elegido este tema. En la lluvia de ideas que se realizó en clase, se nombraron diversos temas. Unos correspondían a la diversidad funcional y otros a la diversidad sociocultural. Respecto a la diversidad funcional se comentaron algunos como: problemas de audición, ceguera, altas capacidades, etc. Por otro lado, y refiriéndonos a la diversidad sociocultural se mencionaron otros como: pobreza y marginación, inmigración, adopción, maltrato, etc.
Sin embargo, nosotras decidimos elegir un tema de diversidad funcional que no estaba en la lista: Trastorno del Espectro Autista. Pienso que este trastorno está a la orden del día, pero muchas personas no han podido tener contacto con ellos y ellas. Además, de hablar del Trastorno del Espectro Autista, nos centramos en el Síndrome de Asperger. 

Adentrándome en el tema, voy a reconocerme en lo que sé. Gracias a mi profesión como educadora infantil, observé a un niño que tenía mucha actividad motora repetitiva, lo que llamamos esterotipias. Asimismo, contemplé que no se relacionaba con sus demás compañeros, tenía bastantes rabietas, no respondía a su nombre y no mantenía contacto ocular. Sabía que algo no iba bien y por ello intenté hablar con los padres para ver cómo era en casa. Tras el paso de unos meses, seguía igual y decidí recomendarles a los padres el servicio de Atención Temprana. Gracias a ello, pudimos ir trabajando a la vez y poco a poco se fue notando el cambio. Era fundamental el contacto con los padres y con la persona que estaba trabajando en el centro con este niño. Desde otro punto de vista, en el Prácticum III.2 he podido mantener contacto con un niño con autismo y otro con asperger. La intervención con estos niños se basó en estructurarle el aprendizaje usando multitud de estrategias visuales para orientarlos. El alumno con asperger llevaba pictogramas para la recogida del material. Gracias a estas dos experiencias, he podido saber más de este colectivo.

Por consiguiente, siempre he tenido una actitud inclusiva con estos niños y he intentado que participaran en todas las actividades, adaptando metodología, proceso de enseñanza - aprendizaje, etc. No he tenido ningún tipo de prejuicio ni estereotipo en ningún momento. Siempre he pensado que ellos pueden conseguir lo que se propongan, solamente hay que ofrecerles una pequeña ayuda para que puedan continuar su viaje. No obstante, pienso que nunca dejamos de aprender y que quedan muchas experiencias de las que podré enriquecerme junto a ellos y así, podremos progresar conjuntamente.

Ana Belén Verdejo Lara

                                                                                                              

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